Benvinguts / Bienvenidos

Benvinguts a un espai on gaudir de ser conscient de la vida, de cada moment, de ser valuosos i de saber que tot pot canviar a millor, només cal descobrir com fer-ho.


Bienvenidos a un espacio donde gozar de ser consciente de la vida, de cada momento, de ser valiosos i de saber que todo puede cambiar a mejor, sólo hace falta descubrir cómo hacerlo.

miércoles, 7 de agosto de 2013

El sistema educativo ha caducado.

Vivimos en la era de internet, nuestros datos viajan por la nube, tenemos una identidad digital. En nuestro bolsillo , un pequeño teléfono nos da acceso a toda la información , vivimos rodeados de puertas de acceso a la información en tiempo real. 

 Nadie en su sano juicio guardaría en el disco duro de su ordenador toda la información que visita en internet, simplemente porque el ordenador no es ya un contenedor de datos , sino una puerta a un sistema mucho mayor que conecta a todos los ordenadores del mundo. Por lo tanto, las prestaciones del ordenador se usan para manejar la información, no para acumularla.

Nuestro cerebro está ya conectado a la red de información a través de tantos interfaces , que ya no necesitamos almacenar datos en él, porque tenemos "la nube" donde guardarlos. El cerebro debe ser el contenedor de experiencias y recursos, no de datos. Sin embargo, el sistema educativo sigue centrado en los contenidos que el niño "debe aprender" , más que en que aprenda a manejar la información y a ser innovador en su uso.

Los niños, perciben eso y pierden el interés en acumular datos y habilidades que no necesitan, se desmotivan y tienen "déficit de atención". Claro, ¿quién dedica su atención a memorizar la altura de las montañas si es una información que está más accesible en mi smartphone que en mi cerebro?

Los que ya tenemos unos años...reflexionemos, ¿qué porcentaje de los datos memorizados a lo largo de nuestra educación tenemos aún en nuestra memoria? ¿y de este pequeña parte, cuantos usamos en nuestras vidas salvo para jugar al Trivial?¿cuantas integrales y derivadas hacemos al día?¿ cuando hiciste tu última raíz cuadrada?

Si tu respuesta se parece a la mía, habrás dicho que casi todo lo aprendido no te sirve o no lo recuerdas. Sin embargo, no es problema, porque la información está fácilmente disponible y lo que realmente cuenta son las habilidades aprendidas , el " aprender a aprender " de la educación, que tristemente es más un efecto secundario que un objetivo para el sistema educativo actual.

Además, cada mente es única y es brillante en algunos aspectos más que en otros, pero , una vez más, si tu brillantez no encaja con el contenido curricular, eres un fracasado escolar.


Recordemos que Einstein, era un "mal estudiante" según sus profesores...

Entonces, ¿hacia donde debe ir la educación?

Pues, si nos liberamos de todo lo que ya está fácilmente accesible, tenemos un enorme espacio mental y de tiempo disponibles. Una vez superado el ciclo inicial de primaria , sobre los 9 años, que nos da la base, ( leer, escribir, sumar , restar, multiplicar y dividir, conocimientos básicos sobre nuestro entorno, etc.) la formación de un niño debería tener menos datos innecesarios y más habilidades necesarias. 

Un buen plan formativo, debe cultivar todas las áreas, de la manera más vivencial posible: la música, el dibujo, el ajedrez, el baile, la meditación, el deporte, la lectura, el juego... el objetivo es desarrollar habilidades a partir de vivencias, no contenidos, y explorar en qué ámbito cada niño es brillante. La educación debe ser una fuente de experiencias vividas que nos den recursos para ser flexibles y creativos. Un niño sacará mucho más provecho de saber relajarse , que de memorizar nombres y fechas, por ejemplo.

A esta edad los niños son curiosos, inquietos, creativos, sin límites, experimentadores...bastaría con mantener esto hasta la edad adulta y adquirir habilidades para focalizar todo eso en una dirección que motive al individuo.

La generación que está en nuestras escuelas, viven en un mundo muy distinto al de sus padres, han nacido con  internet y eso lo ha cambiado todo: sus relaciones personales y sociales, su manera de pensar, como circula la información por sus vidas y de sus vidas. Y están pisando terreno desconocido, sin referencias, ya que sus padres y profesores no tienen ninguna referencia de lo que están viviendo ellos. Esta generación, no puede ser educada como si nada hubiera cambiado. Ni se puede evaluar su evolución escolar como hasta ahora. 

El objetivo de la educación debe ser formar adultos creativos, con capacidad de planificación, con habilidades comunicativas , que sepan trabajar en grupo de un modo generativo, con inteligencia emocional, con autoconsciencia de sus emociones , que sepan cuidar de su salud , y sobretodo, que hayan tenido la ocasión de cultivar su excelencia durante su etapa escolar. 

En resumen, la siempre difícil tarea de los maestros, ha cambiado de objetivo, ahora ya no es el contenido curricular, sino enseñar a cada niño a aprender lo que necesita para expandir su excelencia. Que aprendan a experimentar, a acceder a la información , a trabajar conectados con los demás , que cuiden de su ser generativo, que se valoren a si mismos, que colaboren con los demás para crear algo mejor que por sí solos.

Basta ya de desperdiciar neuronas y personas. No todos acabarán la educación con los mismos conocimientos ( ahora tampoco ), pero si con las mismas habilidades básicas de aprendizaje ( habrán aprendido a aprender ) y con la oportunidad de desarrollar las que, por su naturaleza , ya son excelentes. Eso creará una sociedad mucho más heterogénea, capaz de reinventar el mundo como nunca antes. Ya terminó la era de formar trabajadores uniformados, ahora entramos en la era de los emprendedores creativos.

A mi modo de ver, necesitamos una generación con más adaptabilidad, flexibilidad, creatividad y que sean capaces de plantear nuevas soluciones a los problemas. El fracaso escolar ( es decir el fracaso de el sistema educativo ) irá a más si seguimos enseñando como si el mundo fuera el mismo. Si queremos resultados diferentes, tendremos que hacer las cosas de un modo diferente.